
Todo está en silencio, el agua, reposa plácida tocando mis pies. El viento, no es viento, es brisa que apenas mueve las hojas sobre el agua tranquila. El cielo se complota con todo lo inerte, para hacerlo ver más bello, y la luz, toca a cada objeto como fáro de fuego. Mi vista se achica, y no alcanzo a ver más que el sol naranja ocultándose a lo lejos. Mi cuerpo cae, que hermoso es este sentimiento. La paz viste mi torso, calma. Despues de un día torturoso, envenado, un día donde me la pasé pensando en qué estaba mal, merezco un descanso. Y penetro en mi piel que la culpa es volátil. No la dejaré en mi. Respiro profundo y cierro los ojos , disfrasando el pecado, con tu nombre.

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